Por tercer año consecutivo la celebración del Janal Pixán rompe récord de asistencia; la alcaldesa Cecilia Patrón encabeza la procesión de 2.1 kilómetros donde la memoria, el color y las tradiciones yucatecas se hicieron presentes.

Mérida, Yucatán a 31 de octubre del 2026 — Con el caer de la tarde, Mérida cambió su ritmo habitual. Las primeras velas se encendieron y el bullicio cotidiano cedió su lugar al místico sonido del tunkul y el caracol, al murmullo de los rezos, al aroma del incienso, del mucbipollo recién horneado y de las flores de cempasúchil. Durante el Paseo de las Ánimas 2026, más de 105 mil personas —entre familias meridanas y visitantes— se reunieron junto a la presidenta municipal, Cecilia Patrón Laviada, para honrar la memoria de sus seres queridos.

Bajo el emotivo lema “Recuerdos de corazón”, esta icónica expresión del Janal Pixán reconfirmó el profundo orgullo por las raíces y tradiciones que trascienden de generación en generación.

Una procesión de luz y tradición
Alrededor de las ocho de la noche, las puertas del Cementerio General abrieron paso a un contingente de cerca de 1,500 personas caracterizadas como ánimas. Encabezados por la alcaldesa Cecilia Patrón y su hija María Sofía, niñas, niños, jóvenes y adultos recorrieron 2.1 kilómetros hasta arribar al Parque de San Juan. Con los rostros pintados de calaveras, velas en mano y vistiendo atavíos tradicionales, la comitiva impregnó de solemnidad y vida los barrios de La Ermita de Santa Isabel y San Sebastián.

“Hay recuerdos que no se apagan, aromas que nos devuelven a casa y tradiciones que encuentran siempre una nueva generación dispuesta a preservarlas. En esta noche de ‘Recuerdos de corazón’, las ánimas recorrieron las calles de Mérida, pero su destino estuvo en la memoria y el corazón de sus familias”, afirmó la presidenta municipal.

En el trayecto, los vistosos ternos e hipiles bordados contrastaron con la blancura de las guayaberas, los pantalones de manta y los sombreros de jipijapa. A lo largo de la ruta, un total de 260 altares familiares, vecinales e institucionales recibieron a las almas con ofrendas llenas de devoción: velas, flores, jícaras con agua, frutas regionales, chocolate y el infaltable pib recién tostado.

La organización fue un auténtico reflejo del compromiso ciudadano, contando con la colaboración activa de 59 comités de Vecinos Vigilantes, 56 consejos y 10 subcomités de Participación Ciudadana, cinco Centros Aprende, además de 69 familias, 37 escuelas, empresas, asociaciones civiles y dependencias municipales.
Cultura, innovación y dinamismo comunitario

La travesía ofreció múltiples actividades culturales a lo largo del recorrido. Cuatro tarimas artísticas albergaron 17 propuestas multidisciplinarias, complementadas por tres espectaculares proyecciones de video mapping sobre las fachadas de La Ermita, San Sebastián y el Arco de San Juan.

En el emblemático barrio de San Sebastián, la velada conjugó misticismo con la festividad comunitaria al presentar al Grupo Folklórico Pixán, el ancestral juego de pelota maya Pok Ta Pok, un monumental altar universitario, espectáculos artísticos y el característico humor regional de Dzereco y Nohoch.

Asimismo, la tradición impulsó la economía local mediante el corredor gastronómico en la calle 77, el cual albergó a 180 emprendimientos de la comunidad LGBTI+ y personas aliadas, promoviendo un espacio de inclusión y reactivación económica. Estas iniciativas se sumaron a las zonas de comercio instaladas en San Sebastián y San Juan, destacando la participación del Bazar de Emprendedores Jóvenes de Mérida Joven y Círculo 47.
Creatividad monumental y fiesta al ritmo de la jarana
Entre los mayores atractivos de la noche destacó la impresionante Ánima Vizcaya, una Catrina monumental elaborada con un mosaico de 4,000 panes de muerto a lo largo de 50 metros cuadrados. La obra fue realizada por más de 120 estudiantes de la Universidad Vizcaya de las Américas y, al finalizar el trayecto, el pan se repartió gratuitamente entre la concurrencia.

El broche de oro de la jornada lo puso la Mega Vaquería de las Ánimas en la calle 69, donde más de 300 jaraneros de todas las edades llenaron las calles de zapateado al compás de la Orquesta Jaranera Temaxeña y el Ballet de Jarana.

Mientras las velas comenzaban a consumirse y los últimos sones se dispersaban en la brisa nocturna, Mérida reafirmó que el Janal Pixán es un puente vivo que une el pasado con el presente, honrando nuestras raíces y celebrando la memoria de quienes siempre habitan en el corazón.






