Un modelo inédito de sororidad e inclusión en el Sureste que rompe techos de cristal desde la gestión municipal.

Mérida, Yucatán a domingo de agosto del 2026. — En el Sureste de México, donde históricamente las brechas de género y la sobrecarga de las tareas de cuidado han frenado el desarrollo profesional de miles de mujeres, la administración municipal de Mérida marca un hito con la consolidación del programa Educación Universitaria para las Mujeres. En el marco del segundo año de trabajo del Ayuntamiento, la alcaldesa Cecilia Patrón sostuvo un diálogo directo con la primera generación de beneficiarias, reafirmando una premisa fundamental: el respaldo institucional entre mujeres es clave para alcanzar la autonomía económica y la justicia social.

Durante el conversatorio “Retos y oportunidades en Educación Universitaria para las Mujeres”, la edila escuchó las experiencias de alumnas de entre 22 y 59 años que han retomado sus aulas gracias a esta estrategia pionera, impulsada por el Instituto de las Mujeres en el marco de Mérida Campus Digital.
Sororidad en la gestión pública: el cuidado como derecho
El programa no solo otorga formación universitaria gratuita con validez oficial ante la SEP en áreas estratégicas (Ingeniería de Software, Administración Empresarial, Mercadotecnia Estratégica, y Contabilidad y Finanzas), sino que integra una perspectiva de género transversal al reconocer y priorizar el trabajo no remunerado de los cuidados.

Para garantizar que la maternidad no sea un obstáculo académico, la iniciativa incorpora una acción afirmativa integral: un espacio lúdico y seguro para hijas e hijos de 2 a 7 años de las participantes, utilizado hasta la fecha por 17 niñas y niños.

«Sabemos que muchas de ustedes son madres y que estudiar implica también encontrar quién cuide a sus hijas e hijos. Cuidar también es abrir camino para que las mujeres puedan cumplir sus metas.»
— Cecilia Patrón, Presidenta Municipal de Mérida.
Acompañamiento integral y resultados concretos
La respuesta a la convocatoria evidenció la enorme deuda histórica de acceso a la educación superior para las mujeres de la región: 1,334 postulaciones para los 100 espacios de la primera generación, provenientes de 136 códigos postales, 26 comisarías y dos subcomisarías.

- Avance académico: Las 100 estudiantes han cursado y aprobado 294 materias en modalidad cuatrimestral híbrida.
- Soporte y permanencia: Se han otorgado 521 atenciones individuales (gestión de constancias, soporte técnico y emisión de justificantes laborales) y 1,105 asesorías grupales en 54 sesiones de refuerzo.
Voces de la primera generación: resiliencia y sororidad
En una dinámica participativa, las beneficiarias expresaron el impacto transformador de la iniciativa en sus vidas, visibilizando la triple jornada que muchas enfrentan como jefas de familia, trabajadoras y estudiantes.

| Estudiante | Carrera | Reflexión |
| Nayvi Toledano Couoh | Administración Empresarial | «Es adaptarte a un nuevo rol como estudiante, sin dejar de lado tu rol de mamá, de proveedora, de trabajadora y hasta de papá, porque muchas somos madres solteras.» |
| Anibet de la Cruz Pérez | Ingeniería de Software | «Yo no soy de acá, pero Mérida me acogió… esta oportunidad no me la esperaba. Sé que hablo por todas mis compañeras al decir que es una gran oportunidad que debemos aprovechar.» |
| Sandra Georgina Can | Contabilidad y Finanzas | «Es la primera vez que observo, de todos los ayuntamientos que han pasado, que este es el que más ha impulsado el avance de las mujeres.» |
| Andrea Silva Mézquita | Contabilidad y Finanzas | Highlighted the personal growth in mastering online learning platforms as an adult learner. |
Posicionamiento y visión a futuro

Con la presencia de Flora Zapata Mendiolea, coordinadora general de Justicia Social y Desarrollo Humano, y Yahayra Centeno Ceballos, directora del Instituto de las Mujeres, la alcaldesa Cecilia Patrón refrendó que las mujeres meridanas cuentan con un respaldo real y permanente para iniciar, sostener y concluir sus estudios profesionales. Esta iniciativa sienta un precedente en la región al demostrar que las políticas públicas con perspectiva de género deben trascender el discurso y traducirse en herramientas concretas de emancipación económica y desarrollo integral.







