Mientras Claudia Sheinbaum combate el amiguismo en la función pública, en Yucatán el Gobernador condona el tráfico de influencias que beneficia a hermanas, regidores y parejas sentimentales con sueldos de privilegio.

Mientras desde la mañanera la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostiene una postura inflexible contra las redes de favores políticos —advirtiendo categóricamente que “no debe haber alguien que hable por teléfono para decir: ‘Oye, es mi amigo, es mi primo, es mi hermano’” ni para interceder por allegados—, en Yucatán el gobernador Joaquín «Huacho» Díaz Mena hace oídos sordos a la directriz federal y auspicia el libre andar del «Clan Carrera Pérez», una auténtica dinastía burocrática incrustada en la nómina pública.

La advertencia de la mandataria federal sobre el fin de las gestiones indebidas y la intolerancia absoluta al tráfico de influencias, «sin importar el cargo o parentesco de quien las intente ejercer», choca de frente con la realidad en el estado. En la entidad, la consanguinidad, las influencias y los lazos sentimentales se han convertido en la llave de acceso a sueldos de privilegio y puestos directivos, exhibiendo una desfachatez que fisura el discurso moralizador de la Cuarta Transformación.
El «Clan Carrera Pérez»: Una red de nepotismo entre Palacio y el Cabildo
El mapa del tráfico de influencias en la administración estatal y municipal expone cómo un solo grupo familiar ha capturado espacios estratégicos para colocar a hermanas, parejas y perfiles afines:

- Hilda Ivonne Carrera Pérez (La cúspide presupuestal): Ubicada en el «círculo cero» del Ejecutivo estatal como Jefa del Despacho del Gobernador, ostenta una jugosa percepción mensual de $140,676.00 pesos. Desde este engrane de poder absoluto, controla el flujo de la agenda institucional y el acceso directo al Gobernador.
- José Diego Carrera Pérez (El brazo en el Ayuntamiento): Hermano de la Jefa del Despacho, ejerce como regidor en el Ayuntamiento de Mérida, fungiendo como el pivote político del grupo para articular influencias en la capital yucateca.
- María José Becerra Castañeda (La cuota sentimental en la Secretaría de las Juventudes): Novia del regidor José Diego Carrera. Becerra Castañeda —quien ostenta un perfil egresado de instituciones de élite privada como la Universidad Anáhuac Mayab— fue acomodada como Jefa de Departamento en la Secretaría de las Juventudes, devengando un sueldo de $28,960.00 pesos mensuales.

Este entramado deja al descubierto una mecánica sistemática donde el mérito profesional ha quedado desplazado por el amiguismo y las relaciones afectivas, privilegiando a perfiles de la clase alta que miran a la ciudadanía con un evidente desdén burocrático.
El contundente mensaje de Sheinbaum vs. La complicidad de Díaz Mena

El contraste entre la postura de Palacio Nacional y la omisión local es abismal. Mientras la Presidenta enfatiza que ningún legislador, alcalde ni funcionario debe intervenir para favorecer a terceros en decisiones administrativas o colocación de personal, en Yucatán el gobernador Díaz Mena solapa la proliferación de esta «camarilla VIP».

La traición al discurso oficial: Mientras las convocatorias estatales invitan a la juventud de a pie a buscar oportunidades de desarrollo, los mejores puestos y sueldos de dependencias como la Secretaría de las Juventudes se reparten a puerta cerrada entre novias, hermanos y allegados.

La inacción de la Secretaría de la Contraloría General del Estado y de los órganos internos de control convierte a la administración estatal en cómplice por omisión. En lugar de alinearse a la política nacional de cero tolerancia al tráfico de influencias, el gobierno de Joaquín Díaz Mena demuestra que en Yucatán la ley no se aplica por igual cuando se trata del «Clan Carrera Pérez».







