Escándalo en Mérida: Diputada Clara Rosales bajo la lupa por exhibición ilegal del México vs. Inglaterra

Mérida, Yucatán a lunes 6 de julio del 2026 – El partido de la Copa Mundial entre México e Inglaterra, que prometía ser una jornada de unión deportiva, terminó convirtiéndose en el eje de un grave escándalo político. La diputada local por Morena, Clara Rosales Montiel, ha sido señalada por orquestar una exhibición masiva de dicho encuentro en la colonia Emiliano Zapata Sur, bajo un esquema que, según expertos legales, constituye una violación flagrante a la Ley Federal del Derecho de Autor y a la normativa administrativa vigente.
El partido «Pirata»: Un riesgo de 28 millones de pesos
Mientras los sectores comerciales, como los afiliados a la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC), cumplen rigurosamente con el pago de licencias y derechos para poder transmitir los encuentros de la FIFA, la diputada Rosales Montiel optó por una vía alterna: la exhibición pública no autorizada.
La ley es clara y las advertencias han sido públicas: la transmisión de contenidos protegidos por derechos de autor sin el debido convenio de exhibición pública puede acarrear sanciones de hasta 250,000 UMAs, una cifra que en su escala máxima podría alcanzar los 28 millones de pesos. Al utilizar la vía pública como sede de un «Mundial Pirata», la legisladora no solo desafió la ley, sino que puso en una situación de indefensión legal cualquier estructura parlamentaria que se vincule a su actividad.
Instrumentalización de la pobreza: El marketing de la carencia
El despliegue logístico en la Emiliano Zapata Sur resultó, a ojos de la opinión pública, desproporcionado y ajeno a la realidad del sector. La instalación de una pantalla inflable de cuatro metros, equipo de proyección de alta definición y 60 sillas metálicas en una zona con marcadas carencias económicas, fue calificada por analistas como un ejercicio de «instrumentalización de la pobreza».

La diputada intentó blindar el evento bajo la narrativa de una «invitación vecinal»; sin embargo, el aparato logístico —que incluyó el uso de Ángel Emmanuel Jesús Mukul, servidor público adscrito al Congreso del Estado y pagado con recursos del erario— revela una operación política centralizada. El uso de personal del Legislativo para fines de promoción partidista durante el partido México vs. Inglaterra constituye, presuntamente, una violación a la Ley de Responsabilidades Administrativas, al desviar funciones públicas para apuntalar el proselitismo de Morena.
¿Quién protege a la legisladora?
La falta de licencias de exhibición y la omisión de los permisos básicos de la Coordinación Municipal de Protección Civil para el cierre de vialidades, dejan a la diputada Clara Rosales en una posición de absoluta opacidad. A 24 horas del evento, la legisladora no ha aclarado:
- ¿Qué empresa o fuente privada financió el despliegue técnico y la señal de transmisión del partido?
- ¿Bajo qué fundamento legal considera que está exenta de pagar los derechos de transmisión que sí se le exigen a cualquier ciudadano o empresario?
- ¿Cuál fue la participación directa del Congreso del Estado en la logística del evento?

Este episodio no solo pone en entredicho la probidad de la diputada, sino que abre un debate necesario sobre el límite de la acción política. Utilizar la emoción de un partido de la Selección Nacional como plataforma de marketing, y exponer a menores de edad a un entorno sin las garantías de seguridad y legalidad requeridas, ha dejado un sabor amargo en la ciudadanía meridana, que hoy exige que la ley sea pareja para todos, sin importar la investidura política.
¿Es la exhibición ilegal de contenidos deportivos una nueva estrategia de clientelismo político en Yucatán? La respuesta a esta interrogante, por ahora, se encuentra guardada bajo el silencio de la legisladora y la creciente expectativa de las autoridades competentes.







