Tras meses de aplicar la estrategia de «hacer esperar al usuario hasta que se le olvide a dónde iba», el titular de la ATY deja el cargo dejando una colección de camiones chatarra como herencia.
Mérida, Yucatán a viernes 19 de junio del 2026. — En un Plot Twist™ que absolutamente nadie vio venir —salvo las miles de personas que pasaron los últimos meses derritiéndose en los paraderos—, Jacinto Sosa ha dejado la dirección de la Agencia de Transporte de Yucatán (ATY). Una salida tan oportuna como un paraguas abierto después de que pasó el huracán.

Durante meses, el diputado local y líder del PAN en Yucatán, Álvaro Cetina Puerto, se desgastó la garganta desde la tribuna del Congreso advirtiendo que el transporte público iba en caída libre. Pero claro, en el maravilloso mundo de la burocracia de Morena, las quejas de los usuarios y las advertencias de la oposición eran solo «ruido de fondo». Al parecer, necesitaban comprobar empíricamente qué tan lento podía avanzar un camión viejo antes de declararlo una crisis.
La técnica del «Retroceso Vintage»
Mientras el Gobierno Estatal mantenía a Sosa en el cargo como si fuera una pieza de museo intocable, la ATY implementó una audaz estrategia de nostalgia urbana:

- Frecuencias estilo «Netflix»: El usuario promedio tenía tiempo de ver una temporada completa de su serie favorita esperando en el paradero.
- Menos es más: Menos unidades circulando significa… bueno, más calor humano dentro de las pocas que quedaban.
- Estética retro: El triunfal regreso de camiones viejos. Porque, ¿quién necesita modernidad cuando puedes viajar con la adrenalina de no saber si el motor va a explotar antes de llegar a tu destino?
«Lo dijimos una y otra vez: Jacinto Sosa debió renunciar hace mucho tiempo», declaró Álvaro Cetina con esa clásica satisfacción del «se los dije», pero con el bajón de saber que los ciudadanos ya pagaron la factura de la incompetencia.
El «reconocimiento tardío» (o cómo aceptar el agua cuando ya te ahogaste)
Para Cetina, esta renuncia no es un acto de nobleza política, sino el reconocimiento oficial —y bastante tardío— de que el puesto le quedó gigantesco al ahora exfuncionario. «Hoy finalmente aceptan lo que miles de usuarios ya sabían: no pudo con el cargo», señaló el legislador panista, confirmando que el superpoder de la actual administración fue ignorar la realidad hasta que esta les explotó en la cara.
¿Y ahora qué? (A rezarle al «Va y Ven»)
La salida de Sosa es un bonito detalle para la foto, pero como bien advierte Cetina, cambiar el rostro del culpable no repara mágicamente los motores de los camiones. El reto ahora es ver si el Gobierno puede encontrar a alguien cuyo currículum no sea solo una «cuota política», sino alguien que, por pura curiosidad, sepa cómo funciona una ruta de autobús.
El diputado panista prometió que no quitará el dedo del renglón desde el Congreso y la dirigencia de su partido. Después de todo, el sistema Va y Ven nació para avanzar, no para aplicar la de «un paso adelante y tres rutas para atrás».
Por lo pronto, los usuarios de la ATY pueden celebrar la noticia… eso sí, mientras esperan otras dos horas a que pase el camión que los lleve a festejar a sus casas.






