Un banquete estético la Noche Blanca: Déjate seducir por el arte contemporáneo y redescubre el corazón cultural de Mérida

Mérida, Yucatán a miércoles 27 de mayo del 2026. — En el marco de la esperada Noche Blanca celebrada este 23 de mayo, el Museo de la Ciudad, bajo el auspicio del Ayuntamiento de Mérida, se consolidó como el epicentro de las artes visuales en la región al inaugurar simultáneamente cuatro exposiciones de alto impacto: Non Finito de JoCa; Aetherium de Juan Gorupo; Imaginarios en resistencia de Lizette Abraham y Cortezas de Rodolfo Baeza.

Estas muestras no solo enriquecen la oferta cultural de la temporada, sino que actúan como la antesala perfecta para los festejos del 20 aniversario del nuevo Museo de la Ciudad en su sede del histórico ex Palacio Federal de Correos. Desde que abrió sus puertas el 29 de junio de 2007 —gracias a la iniciativa del curador Rafael Pérez y la gestión del maestro Russell Montañez Coronado (entonces Director de Cultura)— este recinto ha logrado que el pasado histórico y la audacia del arte contemporáneo coexistan en un diálogo permanente.
La deconstrucción del rostro: Non Finito de JoCa
Con una selección de más de treinta obras que abarcan pintura, dibujo e impresión digital, la propuesta de JoCa rompe con los moldes tradicionales. Bajo la curaduría de Rafael Pérez y Pérez, Non Finito se clava en el retrato contemporáneo, alejándose de la réplica fotográfica para explorar la identidad y la emoción pura.

El título evoca la técnica renacentista de dejar las obras «inacabadas» para priorizar la carga emotiva.

A través de la cancelación parcial de la imagen, el décollage (técnica francesa de rasgar capas para crear algo nuevo) y las descargas pictóricas, el artista deforma la realidad con una profunda intención conceptual. El resultado es una nueva figuración plástica donde la intuición del autor reinventa al personaje retratado.
Movimiento y éter: Aetherium de Juan Gorupo
Por su parte, Juan Gorupo desafía la gravedad en las salas del museo con Aetherium, una colección de veintidós esculturas y una instalación confeccionadas en polímero y bronce.

Inspirada en el concepto del éter —el quinto elemento que los antiguos creían que llenaba el espacio y propagaba la luz—, la museografía suspende los personajes dentro de cubos geométricos. Esta disposición acerca las piezas a la escultura cinética: las obras reaccionan con un leve vaivén natural ante las corrientes de aire y las pisadas de los propios espectadores. Asimismo, la muestra incorpora referencias industriales mediante ensamblajes donde el color y la geometría se funden en un solo cuerpo escultórico diseñado para interactuar con la luz.

Junto a las potentes propuestas de Lizette Abraham (Imaginarios en resistencia) y Rodolfo Baeza (Cortezas), el Museo de la Ciudad demuestra por qué es un espacio vital y dinámico para la plástica actual. Una cita imperdible con la belleza y la reflexión que ningún amante del arte se puede perder.







