Mérida, Yucatán a viernes 24 de abril del 2026.— Lo que pretendía ser un golpe mediático contra la administración municipal terminó por convertirse en un bumerán político para el regidor de Morena, Adrián Gorocica. En un acto de evidente manipulación, el regidor «chamaqueó» a un pequeño grupo de autoridades auxiliares, enviándolas a una rueda de prensa sin sustento técnico para luego abandonarlas a su suerte ante los cuestionamientos de los medios de comunicación.

La ausencia de Gorocica: Manipulación a distancia
En el marco del Día del Empleado Municipal, fecha en la que diversas áreas del Ayuntamiento de Mérida suspendieron labores, el regidor Gorocica optó por la sombra. En lugar de dar la cara y respaldar las acusaciones de presunta desatención en las comunidades, mandó a su jefe de prensa para supervisar el evento, dejando a los comisarios de Sodzil Norte, San José Tzal, Dzityá y Caucel expuestos y sin argumentos sólidos.

La estrategia fue clara: utilizar a las autoridades de las comisarías —afines al partido guinda— para intentar desacreditar el trabajo del Director de Desarrollo Social, Arturo León, y de la propia Alcaldesa de Mérida. Sin embargo, la falta de preparación y la manipulación del regidor quedaron en evidencia cuando los propios comisarios cayeron en contradicciones frente a los micrófonos.
Contradicciones y realidad: El discurso se desmorona
A pesar de la narrativa de «abandono» que intentaron imponer, la realidad de las obras terminó por imponerse:
- Reconocimiento involuntario: Bajo la presión de las preguntas, los comisarios admitieron que las brigadas municipales sí acuden a realizar bacheo, limpieza y servicios de salud.
- El caso de San José Tzal: Mientras el comisario alegaba falta de atención, los registros oficiales confirman una inversión de cerca de 20 millones de pesos en acciones de vivienda, además de la entrega de calles nuevas, un módulo médico y un Centro Aprende.
- Falta de capacitación: En un momento de confusión, las autoridades auxiliares negaron recibir capacitación por parte del Ayuntamiento, a pesar de que los programas de formación son constantes y abiertos para todas las 47 comisarías.


Entre juguetes y política asistencialista
Más allá de las carencias de infraestructura que intentaron simular, el trasfondo de la queja resultó ser de corte puramente asistencialista. Los reclamos centrales giraron en torno a la falta de «juguetes y plásticos» para repartir en eventos sociales, dejando ver que la molestia no es por falta de desarrollo, sino por el fin de las viejas prácticas de intermediación política que Morena busca revivir.



El saldo del evento: Un regidor ausente que manipuló a sus bases, unos comisarios expuestos por falta de información real y una administración municipal que, con datos en mano, demuestra que la inversión en las comisarías no se ha detenido.
Al final, la rueda de prensa organizada por la bancada de Morena solo sirvió para confirmar que el interés primordial no es el bienestar de los habitantes de las comunidades, sino la creación de escenarios políticos, incluso a costa de la credibilidad de sus propios representantes rurales.







