Tras un año y medio de caminar en una aparente sintonía, la bancada del PRI en el Ayuntamiento de Mérida finalmente se fracturó. Lo que parecía una alianza sólida entre los ediles Francisco Medina Sulub y Gabriela Santinelli Recio terminó por romperse en la reciente sesión ordinaria, dejando al descubierto no solo una división política, sino el evidente descuido de las responsabilidades públicas por parte de Medina Sulub.
El abandono de la camiseta de servidor público
Fuentes cercanas al Cabildo señalan que el actuar de Medina Sulub no es un hecho aislado. A pesar de ostentar la presidencia de la Comisión de Participación Ciudadana, el edil ha dejado su labor en el olvido. La falta de trabajo en dicha comisión es notoria, destacando especialmente su nula voluntad para promover programas clave como «Diseña tu Ciudad», una iniciativa vital para el desarrollo urbano y la integración social que el regidor simplemente ha decidido ignorar.

Este desapego a sus funciones se interpreta como un abandono total a su «camiseta» de servidor público, priorizando agendas personales por encima del compromiso con la ciudadanía y la gestión municipal.
Traición y división en el Cabildo
La tensión alcanzó su punto máximo durante la discusión sobre la revocación de la concesión de la planta de separación de residuos inorgánicos. En un movimiento que muchos califican como una «traición» a la línea de trabajo de la Alcaldesa, Medina Sulub decidió votar en contra del procedimiento administrativo, separándose por primera vez del voto de su compañera de bancada, Gabriela Santinelli.
«Esta decisión la llevé al cabo de manera personal y como miembro del cuerpo colegiado», argumentó posteriormente el edil, intentando justificar su postura tras proponer una comisión especial jurídica que fue vista como una táctica dilatoria.
Por el contrario, Gabriela Santinelli Recio mantuvo la coherencia institucional y votó a favor de la revocación. Su compromiso la llevó a integrarse a la Comisión Especial —conformada por regidores de todas las fracciones— que se encargará de sustanciar el caso y emitir el dictamen final sobre la planta de residuos.
Un voto selectivo
Resulta contradictorio que, a pesar de marcar distancia en el tema de la planta de residuos, Medina Sulub terminó coincidiendo con Santinelli en otros puntos, como la aprobación de la cuenta pública. Esta actitud de «voto selectivo» refuerza la percepción de un edil que actúa bajo intereses que no necesariamente responden al bienestar de Mérida ni a la lealtad con su propia bancada.
Mientras Santinelli asume la responsabilidad de analizar a fondo el conflicto de la planta, el cuestionamiento sobre el desempeño de Medina Sulub en su propia comisión sigue creciendo: ¿Para quién trabaja realmente el edil si ha dejado de trabajar para los ciudadanos?







