Mérida, Yucatán a miércoles 8 de abril del 2026. – Lo que antes se conocía como el «trabajo de campo» o la atención directa en ventanilla está sufriendo una metamorfosis digital en el estado. Una nueva generación de servidores públicos, denominados «neomorenistas», parece haber confundido sus oficinas gubernamentales con sets de grabación, priorizando el conteo de views por encima del bienestar de sus representados.

La denominada «mega estrategia de medios» de la Cuarta Transformación (4T) ha dado un giro hacia el mercado millennial, pero en el camino, la gestión pública en Yucatán ha quedado en segundo plano.
Entre pósters y cámaras: La realidad en el Cabildo de Mérida
En el Palacio Municipal, las quejas se acumulan contra los regidores Diego Carrera y Adrián Gorocica Rojas. Según fuentes internas y testimonios ciudadanos, la atención al público es casi nula.
- Diego Carrera: Se rumora en los pasillos que su colaboración en actividades internas del cuerpo de regidores es mínima. Lo que más llama la atención es su oficina: descrita por algunos como un «cuarto de adolescente», plagada de pósters del ex-presidente López Obrador en un intento, según críticos, de simular un fanatismo radical por la 4T para ganar simpatía digital, mientras las solicitudes ciudadanas se empolvan en su escritorio.
- Adrián Gorocica: Bajo la misma premisa de «primero ellos y luego el pueblo», Gorocica se ha rodeado de un equipo técnico de alta tecnología, expertos en redes sociales más que en políticas públicas. El enfoque es claro: la imagen personal es la prioridad.

«Sin filtros», pero con carencias: El caso de Jazmín Villanueva

Uno de los contrastes más dolorosos se vive en el ámbito federal. La diputada Jazmín Villanueva Moo ha lanzado su podcast «Jazmín sin filtros». Sin embargo, el filtro que parece faltarle es el de la realidad social de su distrito.
Representando a zonas con pobreza extrema y comunidades mayoritariamente mayahablantes, el contenido digital de la diputada es visto por muchos como un insulto. En regiones donde el acceso a internet es limitado y la población adulta mayor apenas cuenta con servicios básicos, un podcast parece una desconexión total con las necesidades urgentes de la zona maya.
Frivolidad Legislativa y la Beneficencia Pública

La fiebre del influencer no termina ahí. La diputada local Clara Rosales es señalada por una gestión marcada por la frivolidad. Mientras dedica gran parte de su tiempo a la generación de contenido, sus propuestas legislativas son criticadas por carecer de congruencia y rigor técnico, atendiendo más a lo que es tendencia que a los problemas estructurales de Yucatán.
Por su parte, Raúl Osorio, encargado de la Beneficencia Pública, también se ha sumado a esta tendencia de proyectar una imagen de «servidor-influencer», en una dependencia que, por su naturaleza, debería mantener un perfil de atención humana y discreta.
¿Votos o Resultados?
Esta nueva «mega estrategia» de incluir perfiles de estilo youtuber en las filas políticas busca captar el voto joven, pero deja una interrogante en el aire: ¿Quién atiende la realidad del estado?

Mientras los funcionarios se preocupan por la iluminación de su próximo video, los problemas de Yucatán —desde la pobreza en el sur hasta la falta de infraestructura en el interior— siguen esperando una respuesta que no llegará a través de una notificación de Instagram. La política en Yucatán parece haberse convertido en un contenido de 15 segundos, donde el pueblo es el espectador y el funcionario, el protagonista de su propio reality show.







