Mérida, Yucatán a jueves 9 de abril del 2026. — En un enérgico posicionamiento que sacudió la tribuna legislativa, el diputado local Roger Torres denunció que la reciente propuesta de reforma electoral no representa un cambio estructural para México, sino un «ajuste administrativo» cargado de riesgos políticos y omisiones deliberadas que ponen en jaque la autonomía del país.
El «objetivo perdido»: La revocación de mandato
Para Torres, la discusión actual es un simulacro. Señaló que se dejó fuera el corazón de lo que originalmente se buscaba: la revocación de mandato.
“El objetivo central era meter al Poder Ejecutivo a la boleta, una acción que ni sus propios aliados permitieron. Al fallar en esto, quedamos ante un conjunto de modificaciones que, bajo el discurso de austeridad, terminan debilitando la democracia mexicana”, afirmó el legislador.
Una «omisión grave» ante el crimen organizado

Uno de los puntos más críticos señalados por el diputado fue la desconexión entre la realidad nacional y el dictamen aprobado. En medio de lo que calificó como la elección más violenta de la historia reciente, Torres lamentó que la reforma ignore los peligros reales que enfrentan los candidatos.
- Sin protección: No hay mecanismos para proteger a las y los candidatos.
- Temas evadidos: Se ignoró deliberadamente el financiamiento ilícito, la coacción del voto y el control territorial por parte de grupos delictivos.
- Veredicto: “Esto no es un descuido, es una omisión grave. Se enfocan en lo superficial mientras el crimen organizado interviene en los procesos”.
Menos democracia, más control centralista
Roger Torres desmenuzó el contenido técnico de la reforma, criticando que el debate se haya degradado a una cuestión de “cuántos regidores debe haber” en lugar de cómo garantizar el voto libre. Al eliminar mínimos de regidurías y fijar topes de integración municipal, el diputado advierte una invasión directa a la soberanía de los estados.
“Se invade la esfera de decisión local y se reduce la autonomía municipal. No es austeridad, es una concentración de poder que simula ahorros sin sustento técnico alguno”, subrayó.
Instituciones bajo asedio
El legislador advirtió que reducir las capacidades de las instituciones electorales no se traduce en ahorro, sino en una pérdida de certeza. Denunció que la aprobación se dio mediante una “mayoría mecánica”, sin diálogo con la oposición ni construcción de acuerdos, lo que calificó como un sello de autoritarismo.
Conclusión: Una Reforma Regresiva
Al cierre de su intervención, Torres fue tajante al definir el panorama que enfrenta el sistema electoral mexicano:
- No se combate al crimen.
- No se fortalece la democracia.
- Se debilita el federalismo.
“Hoy pretenden convencernos de que el problema es cuánto cuesta la elección. Pero en México el verdadero problema es quién la controla y esta reforma no lo resuelve, lo agrava”, concluyó el diputado, calificando el dictamen final no como una reforma electoral, sino como una reforma regresiva.






