Mérida, la ciudad de los cantares y las letras, ha dado hoy un paso definitivo hacia la justicia histórica. En el marco de la sesión extraordinaria de Cabildo que quedará marcada en los anales del municipio, el Ayuntamiento de Mérida aprobó por unanimidad el nombramiento de María Teresa Mézquita Méndez e Ileana Beatriz Lara Navarrete como las primeras mujeres cronistas de la ciudad.
Este hecho no es solo un trámite administrativo; es el fin de un silencio institucional de 30 años en el Consejo de Cronistas y el inicio de una narrativa más completa, plural y humana de nuestra capital.

Rompiendo el Techo de Cristal Literario

Desde la creación del Consejo en 1995, la memoria oficial de Mérida había sido resguardada exclusivamente por varones. Hoy, bajo la administración de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, se salda esta deuda histórica a través de una convocatoria que movilizó a la sociedad civil, universidades y colectivos culturales.
«Treinta años sin que una sola voz femenina formara parte de ese registro. Los espacios que no se abren solos, hay que abrirlos», sentenció la alcaldesa durante la sesión, recordando que la ausencia de mujeres no se debía a la falta de talento, sino a la falta de apertura.

«Cronistas y Crónica al mismo tiempo»

El valor de María Teresa e Ileana Beatriz va más allá de sus impecables trayectorias académicas y literarias. Su llegada al Consejo representa la incorporación de una visión sensible y necesaria sobre la identidad meridana.
La alcaldesa lo resumió con una frase que resonó en el recinto:
«Ellas llegan a narrar esta ciudad, y su llegada ya es parte de la narración. Son cronistas y crónica al mismo tiempo».

Un Legado que se Renueva

Mérida, cuna del Primer Congreso Feminista de México en 1916, reafirma su vocación como pionera en la participación de las mujeres. Con este nombramiento, el Consejo de Cronistas deja de ser un órgano de visión única para convertirse en un espejo donde todas y todos los meridanos pueden verse reflejados.
La labor de investigar, preservar y difundir nuestras tradiciones ahora cuenta con la agudeza, la investigación y la pasión de dos mujeres que, desde hoy, tienen la encomienda de cuidar el alma de la ciudad a través de la palabra escrita.
Hoy, la memoria de Mérida es más fuerte porque, finalmente, cuenta con todas sus voces.





