Mérida, Yucatán a miércoles 25 de febrero del 2026 – El tenis femenino no solo es técnica, es resistencia, alma y una lucha incansable contra la adversidad. Hoy, en la pista central del Yucatán Country Club, la andorrana Victoria Jiménez Kasintseva escribió su nombre en los libros de historia al firmar la primera gran hazaña del Mérida WTA 500, derrotando a la octava sembrada, Magda Linette.

Resiliencia que rompe récords
En una batalla épica que se extendió por 3 horas y 20 minutos —convirtiéndose en el partido más largo en la historia del torneo—, Victoria demostró que la juventud no está peleada con la madurez mental. La tenista de 20 años, quien tuvo que ganarse su lugar desde la fase de calificación (qualy), remontó un marcador adverso para imponerse con parciales de 5-7, 7-6 (5) y 7-5.

De menos a más: El rugido de la juventud
El encuentro fue una prueba de fuego para la andorrana. Tras un primer set donde los nervios y los tiros profundos le jugaron en contra, Victoria no se permitió claudicar. Mientras Linette intentaba imponer su experiencia y jerarquía, Jiménez Kasintseva respondió con una mentalidad inquebrantable.
El segundo set fue una declaración de principios: defendió su saque en un octavo juego agónico de cinco deuce, ganando el punto en su cuarta ventaja. Esa garra la llevó a un tie break impecable que niveló la balanza y encendió a la afición yucateca.

El Triunfo de la Perseverancia
El tercer set fue un intercambio de golpes emocionales. Victoria sirvió por el partido, cedió el saque, pero en lugar de desplomarse, renació. En su tercer match point, quebró el servicio de la polaca para sellar una victoria que es mucho más que un pase a cuartos de final: es la confirmación de una nueva figura que llega para reclamar su lugar entre las mejores ocho del circuito.
Esta es apenas la segunda vez que Victoria accede a un cuadro principal de esta categoría, demostrando que el camino de la calificación es forja de campeonas.

📍 LA CIFRA HISTÓRICA:
3:20 horas duró el combate de Victoria Jiménez, dejando claro que en el tenis femenino, la entrega no tiene límites.





