Sororidad de discurso, violencia en los hechos: ¿Estrategia política o ataque de género contra Cecilia Patrón?

En un escenario político que presume ser «tiempo de mujeres», esta semana empezamos con un capítulo más de arqueología administrativa que raya en lo absurdo. La diputada Naomi Peniche salió con la «prueba reina»: un cheque de más de 168 mil pesos para denunciar una supuesta guerra sucia desde el Ayuntamiento de Mérida. El problema es que el documento tiene fecha de febrero de 2020. Sí, ¡hace seis años!

«Más allá de la evidente negligencia de su equipo técnico, el trasfondo de esta acción revela una preocupante falta de ética política y sororidad. Intentar socavar la credibilidad de una mujer en el poder mediante el uso de ‘refritos’ y desinformación no es solo un tropiezo administrativo; es una táctica que perpetúa la violencia política en razón de género. Utilizar documentos caducados para intentar empañar una gestión actual no solo subestima la inteligencia de la ciudadanía, sino que busca fracturar el liderazgo de una alcaldesa a base de narrativas fabricadas, recordándonos que la verdadera política feminista exige honestidad, clase y, sobre todo, dignidad.»

Mientras Naomi Peniche insiste en que «defender causas es su responsabilidad», la realidad le revira: la ciudadanía merece rigor, no ataques de «copia y pega». Ante las acusaciones, la alcaldesa de Mérida fue contundente en su mañanera: «Solo se le pega al árbol que da frutos», resaltando que su prioridad es hacer más con menos.
Es triste ver cómo, desde la bancada guinda, se prefiere el «viaje en el tiempo» burocrático antes que reconocer el trabajo de otra mujer. La política feminista no se trata solo de ocupar una curul, sino de elevar el debate y no intentar verle la cara de tonta a una ciudadanía que sabe leer fechas. Mérida merece resultados, pero Yucatán merece legisladoras que no usen pruebas más vencidas que una leche de 2020. 🥛🤢






